jueves, 13 de junio de 2013

No te vayas, no se que haría sin vos....

Días atrás estaba buscando un libro de Dalmiro Sáenz “Carta abierta a mi futura ex-mujer”…el título lo dice todo, o al menos lo predice….

Habla de amor con desamor, de desamor sin paciencias, de paciencias sin sentidos, de sentidos conexos e inconexos…habla de cuando nos sentamos en la mesa del bar y nos miramos, y nos tocamos las manos y nos sentíamos, y estábamos amándonos en el mismo momento en que el mozo venia a preguntarnos que íbamos a tomar.

Habla de cuando me levante y te bese, y no pregunte si querías ser besada, pero lo aceptaste y desde ese mismo momento te amé, y no es apresurado el decirlo, porque te he querido desde que te vi, ....cuando? ….aquella vez, detenida en esa esquina, esperando un micro que nos llevaría juntos. 
En ese momento el cigarrillo en tu mano, dando vueltas, acercándose a tu boca; tu boca llena de esa sonrisa invertida que tanto me gusta hoy …me parecía tan sensual como tu figura recortada en el albor de esa mañana.

Amor?, si tal vez sea así, y no es loco decirlo dado que he mirado una y otra vez nuestras charlas escritas, y, como un sutil cirujano, hemos llevado esas charlas, tenues e inocentes, en lo primero, a maravillosas declaraciones de ternuras, de cariños, de amores, en lo segundo.

Y quiero darte las gracias por haber estado conmigo, por haber dormido conmigo…..

Ahhhh, que noche aquella !!!, donde un frío leve se colaba por una ventana mal cerrada de tu alcoba, donde tus ojos se cerraban de cansancio y yo mentí, siiii, mentí, te dije que había dormido, pero me mantuve quieto a tu lado, oliéndote, tocándote, mirándote sin dormir, sin cerrar los ojos, adorando la forma perfecta de tu nariz perfecta y tu sonrisa, que ya cansada del día, se había curvado despaciosamente hacia abajo como a mí me gusta.

Te vi dormir y ahí supe que quería que fueras mía por un tiempo, tal vez unos cincuenta años, o un poco mas….

Te vi vivir, de esa manera rara y alegre de quien todavía conserva la inocencia de aquel que no ha sido herido, que no ha sido lastimado.

Te vi sentir, la última vez que me besaste, abajo, con frío, con cansancio de madre, de mujer.

También te leí, cuando me escribiste “Te quiero”.

Y hoy no sé.

Ayer creí morir.

Y como cuando llega el final de un libro, el cual no querés que termine, y vas pasando las páginas despacio y leyendo lentamente cada palabra, saboreando cada mensaje oculto que el escritor dejó solo para que vos lo leas, así me entrego hoy a tu vida, a tu silencio, a esta espera que me mata y me desgarra, así me entrego directamente al llanto que no repara, que no sana, que no me deja ver tu foto.


Así me entrego hoy a tu vida, y dejo que la hagas tuya.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y hoy 1 de julio de fuiste, asi, diciendomelo, asi, sin penas, sin glorias, solo asi.....te amo tanto....no creo que merezcas tantas lagrimas, ni tanta angustia....