Días atrás estaba buscando
un libro de Dalmiro Sáenz “Carta abierta a mi futura ex-mujer”…el título lo dice
todo, o al menos lo predice….
Habla de amor con desamor,
de desamor sin paciencias, de paciencias sin sentidos, de sentidos conexos e inconexos…habla
de cuando nos sentamos en la mesa del bar y nos miramos, y nos tocamos las
manos y nos sentíamos, y estábamos amándonos en el mismo momento en que el mozo
venia a preguntarnos que íbamos a tomar.
Habla de cuando me levante y
te bese, y no pregunte si querías ser besada, pero lo aceptaste y desde ese
mismo momento te amé, y no es apresurado el decirlo, porque te he querido desde
que te vi, ....cuando? ….aquella vez, detenida en esa esquina, esperando un micro
que nos llevaría juntos.
En ese momento el cigarrillo en tu mano, dando
vueltas, acercándose a tu boca; tu boca llena de esa sonrisa invertida que tanto
me gusta hoy …me parecía tan sensual como tu figura recortada en el albor de
esa mañana.
Amor?, si tal vez sea así, y
no es loco decirlo dado que he mirado una y otra vez nuestras charlas escritas,
y, como un sutil cirujano, hemos llevado esas charlas, tenues e inocentes, en
lo primero, a maravillosas declaraciones de ternuras, de cariños, de amores, en
lo segundo.
Y quiero darte las gracias
por haber estado conmigo, por haber dormido conmigo…..
Ahhhh, que noche aquella !!!,
donde un frío leve se colaba por una ventana mal cerrada de tu alcoba, donde
tus ojos se cerraban de cansancio y yo mentí, siiii, mentí, te dije que había
dormido, pero me mantuve quieto a tu lado, oliéndote, tocándote, mirándote sin
dormir, sin cerrar los ojos, adorando la forma perfecta de tu nariz perfecta y
tu sonrisa, que ya cansada del día, se había curvado despaciosamente hacia abajo
como a mí me gusta.
Te vi dormir y ahí supe que quería
que fueras mía por un tiempo, tal vez unos cincuenta años, o un poco mas….
Te vi vivir, de esa manera
rara y alegre de quien todavía conserva la inocencia de aquel que no ha sido
herido, que no ha sido lastimado.
Te vi sentir, la última vez
que me besaste, abajo, con frío, con cansancio de madre, de mujer.
También te leí, cuando me
escribiste “Te quiero”.
Y hoy no sé.
Ayer creí morir.
Y como cuando llega el final
de un libro, el cual no querés que termine, y vas pasando las páginas despacio
y leyendo lentamente cada palabra, saboreando cada mensaje oculto que el escritor
dejó solo para que vos lo leas, así me entrego hoy a tu vida, a tu silencio, a
esta espera que me mata y me desgarra, así me entrego directamente al llanto
que no repara, que no sana, que no me deja ver tu foto.
Así me entrego hoy a tu vida,
y dejo que la hagas tuya.

1 comentario:
Y hoy 1 de julio de fuiste, asi, diciendomelo, asi, sin penas, sin glorias, solo asi.....te amo tanto....no creo que merezcas tantas lagrimas, ni tanta angustia....
Publicar un comentario