
A esa juventud maravillosa …. parafraseando a Pocho…
El sábado estuve en el Colegio Nacional de Buenos Aires, en el día de las artes…
El sábado estuve en el Colegio Nacional de Buenos Aires, en el día de las artes…
La Comisión de cultura del CNBA (Colegio Nacional de Buenos Aires) formada por estudiantes, festeja un día al año (día cercano al día del estudiante/primavera) el día de las artes, donde los chicos de la comisión, después de haber trabajado durante todo el año, exponen obras plásticas, talleres literarios, salas, charlas y/o conferencias sobre literatura y temas varios, y lo que es mas importante, se reúnen ellos en un ambiente libre del smog contaminante que la sociedad consumista y consumida reparte a “troche y moche” en desmedro de la tan alicaída frase “nena, cuidate”.
El CNBA los contiene, les abre sus puertas, los cobija tal cual mamá pata a sus patitos.
El CNBA los agrupa, les da esa “cultura” que durante los años siguientes será:
- donde nos reunimos ?
- en la puerta del cole !!!”
a gente que ya va peinando canas y años de serios profesionales.
Realmente, no se que pensaba encontrar allí dentro.
Dejo el auto sobre Moreno, mal estacionado (obviamente !!), y me adelanto a mi grupo para ver que veía…
La puerta del Nacional era un hormiguero de chicos y chicas que iban y venían; en la puerta de hierro pesado (de la cual no creo que ningún herrero actual se dedique a hacer), colgaban globos amarillos y naranja, carteles que invitaban a pasar, chicas con la cara pintada y ropajes extraños daban a la tarde del sábado un tinte demasiado colorido…. para estar en la escuela !!!!
Bue, adentro me atendió una de las chicas de cultura, que con un sombrero gris y corbata, probablemente extraída del placard de papá, me pegó en el pecho un sticker con el nombre de URANO….
Y así como llegó, se fué… después la volvería a ver por ahí…
Y entonces... levanto la vista y me encuentro con ese edificio centenario y misterioso, cuna de próceres y vampiros políticos, entre otros…
Maravillado ante tanta obra edilicia y magnanimidad académica, empiezo a recorrer, cámara en mano, claustro tras claustro…
Realmente, no se que pensaba encontrar allí dentro.
Dejo el auto sobre Moreno, mal estacionado (obviamente !!), y me adelanto a mi grupo para ver que veía…
La puerta del Nacional era un hormiguero de chicos y chicas que iban y venían; en la puerta de hierro pesado (de la cual no creo que ningún herrero actual se dedique a hacer), colgaban globos amarillos y naranja, carteles que invitaban a pasar, chicas con la cara pintada y ropajes extraños daban a la tarde del sábado un tinte demasiado colorido…. para estar en la escuela !!!!
Bue, adentro me atendió una de las chicas de cultura, que con un sombrero gris y corbata, probablemente extraída del placard de papá, me pegó en el pecho un sticker con el nombre de URANO….
Y así como llegó, se fué… después la volvería a ver por ahí…
Y entonces... levanto la vista y me encuentro con ese edificio centenario y misterioso, cuna de próceres y vampiros políticos, entre otros…
Maravillado ante tanta obra edilicia y magnanimidad académica, empiezo a recorrer, cámara en mano, claustro tras claustro…
Me adentro en un pasillo que conduce a los sótanos, a la sala de usos múltiples del subsuelo, donde un grupo de chicos saltaba la soga o jugaba a la rayuela con risa infantil, pero claro, esa era la sala infantil o algo parecido.
En el aula de música pasaban dibujos animados, pero no cualquier dibujo animado, Robotech, Los tres chiflados, La pantera rosa.
En las aulas superiores, me encuentro con la de zapadas, donde tres muchachos de no mas de 17 años, dibujaban un pentagrama de sonidos en el aire, con apenas una guitarra, un bajo y un pupitre como percusión…
En el aula de música pasaban dibujos animados, pero no cualquier dibujo animado, Robotech, Los tres chiflados, La pantera rosa.
En las aulas superiores, me encuentro con la de zapadas, donde tres muchachos de no mas de 17 años, dibujaban un pentagrama de sonidos en el aire, con apenas una guitarra, un bajo y un pupitre como percusión…
El aula de escritura tenia tres maquinas de escribir viejas y arrugadas y tres chicas con sus reproductores mp3 y sus teléfonos celulares de ultima generación ponían papeles y escribían poesías como lo haría Cortazar, al margen de la brecha tecnológica.
Otra de las aulas era la sensorial, donde un liquido viscoso y blancuzco hacia las maravillas en los ojos y las manos de los que se animaban a tocarlos y/o a golpearlo, era un liquido que rechazaba el golpe, vaya uno a saber porque….
Una profesora daba una charla en otra aula, un grupo de chicos y chicas se disfrazaban en la que me parece que era el aula de teatro.
Había otras aulas, y otras cosas para ver, en el hall central tres biombos mostraban las obras del curso de fotografía del Nacional, una sala de poesías y graffiti con las paredes empapeladas y fibrones dando vueltas por ahí, pero siempre por ahí, cerca, en el aula, nunca en la cartera de la dama o en el bolsillo del caballero… así con todo, incluso me alucine porque en un aula había una filmadora digital de las nuevas, la gente iba se filmaba, y la dejaba ahí, en su lugar... nadie la embolsaba.
Cuidado… el CNBA está enseñando...los chicos nos están enseñando...
Después me fui al aula magna a escuchar a Lamborghini, el poeta. Para mi iba a ser un tedio, porque seguramente iba a estar gente de la cultura entrada en años y arrugas, pero grande fue mi sorpresa al encontrar muchos chicos de todas las edades, sentados, calladitos, y escuchando a un viejo poeta del cual, yo no entendí nada de lo que dijo.
Me maravillo esa juventud comprometida, culta, culturosa, arriesgada y despiadada, me maravillo que nadie se parara o se riera o se desubicara en el hecho.
Después los percusionistas, un grupo de no se cuantos pibes todos munidos de algún instrumento de percusión, seguramente de una escuela de percusión, sentados en el hall central y todos nosotros alrededor sin joder.
Empezaron con un clima ruidoso y armónico para que terminara, después de casi dos horas y en la puerta del Nacional, con todos los chicos (ahí se reveló la edad maravillosa) bailando desenfrenadamente como solo los sanos de alma pueden hacerlo, una chica con muletas bailaba con gusto a dolor y no me importa, una señora que probablemente haya sido una profesora, y un sabor dulce en la boca hizo que buscara a esa chiquita que me pegó el sticker con la palabra Urano en el pecho.
La encontré junto a otros chicos de la comisión de cultura limpiando un aula que había sido ensuciada, y no pude conmigo y mi alma, me arremangue y me permití colarme en esa juventud que sentí como propia, para mi gusto y mi desgano.
Después la llamé y le dije, “queres venir a comer una pizza conmigo?, es tarde y mamá y tu hermana ya deben estar durmiendo”.
Gracias por haberme dejado participar…
Te amo hija.

